“Fuera del paritorio hace falta mucha más formación en menopausia y lactancia”


Carlos Ruiz tiene 23 años y ya ejerce como matrón residente en el área de Salamanca, en el hospital de la red que también da cobertura a Ciudad Rodrigo y otras localidades de la provincia. Antes de especializarse pasó por los servicios de urgencias, y finalmente eligió Obstetricia y Ginecología, atraído por el trato cercano que descubrió durante sus prácticas junto a una matrona de Atención Primaria. Actualmente combina su rotación por la planta de obstetricia con la atención primaria, y es en el paritorio donde asegura sentirse más pleno. En esta conversación reflexiona sobre lo que supone ser hombre en una profesión mayoritariamente femenina y da su visión sobre la formación y las condiciones actuales de la Enfermería.

  • Antes de especializarte pasaste por otros servicios, como urgencias. ¿Cómo recuerdas esa etapa?

Nada más acabar la carrera cogí mi primer contrato, de unos cuatro meses y medio, en el servicio de urgencias. No había rotado por allí durante los estudios —había pasado por quirófano y por otras áreas, pero no por urgencias— y me llamó mucho la atención, era de esos servicios donde vas siempre con los cinco sentidos puestos. Al final, urgencias es la puerta de entrada al hospital: te llegan pacientes de cualquier servicio, de cardiología, de UCI, de lo que sea, y eso te da una visión muy amplia de por dónde pueden ir las cosas y de cómo se mueve todo el hospital. Me pareció un servicio tan amplio que aprendí muchísimo en poco tiempo. Al año siguiente volví a trabajar allí otros cuatro o cinco meses, ya a media jornada, porque me venía mejor para compaginarlo con la preparación de la especialidad. En total estuve unos ocho o nueve meses en urgencias, y fue una etapa que me sirvió para coger soltura y perder el miedo a lo desconocido antes de especializarme.

  • ¿Cómo llegaste a decidirte por esta especialidad?

Antes de acabar la carrera ya empezamos a pensar qué especialidad hacer. Yo dudaba entre familiar y comunitaria y matrona, porque las dos me atraían por razones distintas. Justo cuando me puse a estudiar para la especialidad había estado un par de meses trabajando en atención primaria, en el medio rural, y me gustó mucho esa cercanía y esa accesibilidad con el paciente. Pero lo de matrona siempre me había rondado, porque en las prácticas de la carrera estuve una semana con una matrona de primaria y me encantó lo que hacía, cómo trataba a las pacientes y cómo llevaba las consultas. Al principio pensaba que era una especialidad muy complicada, de las más demandadas en Enfermería, y que a lo mejor no llegaba. Pero me dije que lo intentaría, porque tenía claro que era lo que me llenaba, y al final salió bien. Y la verdad es que estoy muy contento con la decisión.

  • La matronería sigue siendo una profesión muy feminizada. ¿Cómo ha sido tu experiencia como hombre en una especialidad con tan poca presencia masculina?

Ya me lo esperaba, porque sabía que al final iba a haber muchas más mujeres que hombres ejerciendo. Pero la verdad es que he notado mucha aceptación por parte de todas las pacientes que he tenido. No he visto a nadie que le incomode que sea un hombre quien le atienda el parto o le lleve la consulta; sí que hay gente a la que le sorprende al principio, sobre todo cuando ven a un hombre entrar en el paritorio, pero luego se quedan tranquilas. Creo que las mujeres tienen una visión propia de lo que es la gestación y el cuidado de la salud, y que, seas hombre o mujer, lo importante es cómo acompañas a la paciente en ese momento. Muchos hombres también tenemos el tacto y la sensibilidad que necesitan las pacientes, y creo que eso se acaba notando.

  • ¿Crees que existe suficiente formación en torno a etapas como la menopausia o la lactancia?

Creo que quien trabaja en paritorio está muy bien formado, porque ahí la formación es muy específica y muy exigida. El problema está en quien no trabaja en paritorio pero también atiende a mujeres a lo largo de sus distintas etapas vitales: ahí sí que hace falta mucha más formación. Existen cursos y congresos donde se explican muchas cosas, y cada vez se le da más prioridad, pero temas como la menopausia o la lactancia necesitan profesionales realmente especializados, y aunque parezca un tema menor, ahí todavía faltan muchos recursos y mucha más formación específica de la que hay ahora.

  • ¿Qué es lo que más te llena de tu día a día como matrón?

Ya he rotado por la planta de osbtetricia y en este momento estoy en un centro de atención primaria, combinándolo con mis guardias en paritorio, y me está gustando mucho. La primaria fue, en parte, lo que me hizo entrar en este mundo, en el mundo de la matronería, así que estar ahí alternando la atención primaria con la parte más tecnológica y hospitalaria me confirma que estoy haciendo la especialidad correcta; son dos formas de trabajar completamente distintas, y las dos me llenan por razones diferentes

  • ¿Cómo ves, en líneas generales, el momento que vive la Enfermería?

Ha cambiado mucho en los últimos años, y creo que hoy hay más reconocimiento del que había antes, sobre todo por parte de las instituciones y de la sociedad, que cada vez valora más que estamos capacitados y que tenemos una formación específica y exigente. En el caso de matrona, además, noto que ese reconocimiento es bastante claro. Pero todavía se puede mejorar mucho por parte de las instituciones y de los centros asistenciales, tanto en condiciones de trabajo como en otros aspectos.

Por ejemplo, a las compañeras que son enfermeras y se quedan embarazadas les resulta complicado conseguir la incapacidad temporal por embarazo, y también cuesta mucho cubrir esas bajas cuando se producen. Vamos avanzando, despacio, pero en la buena dirección, y creo que con el tiempo se van a seguir notando mejoras.

  • ¿Qué le dirías a quien esté pensando en especializarse como matrón?

La matrona se dedica al cuidado de la mujer en todas las etapas de su vida: desde que tiene la primera regla, pasando por el desarrollo de la vida sexual, hasta las últimas etapas, con la menopausia y los procesos ginecológicos. Es un perfil de paciente muy concreto, que a menudo se ve y se siente más débil o más vulnerable frente a la salud, así que hay que saber transmitir confianza y hacerle ver que puedes ayudarla en cada momento. 

Dicho esto, creo que todas las especialidades valen, que cada persona elige la que más le llena como profesional. A mí la mía me parece muy bonita, y la recomendaría sin dudarlo a quien le llame la atención el trato cercano con la paciente, pero creo que la Enfermería es muy bonita en cualquiera de sus vertientes.


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