“La Enfermería vive una de las épocas más apasionantes de su historia”

Pilar González es la directora de la Escuela de Enfermería de Ávila que celebra este año el 50º aniversario de una institución clave para la formación de profesionales sanitarios en Castilla y León. Con casi 3.000 enfermeras y enfermeros formados desde 1976, el centro se prepara para un aniversario que quiere reunir a toda su comunidad académica y profesional.
La Escuela de Enfermería de Ávila cumple 50 años. ¿Qué supone para usted llegar a este aniversario y cómo fueron aquellos comienzos inaugurados por Adolfo Suárez?
Llegar a este 50º aniversario supone una enorme satisfacción personal y profesional. Para mí significa mirar atrás y comprobar que todo el esfuerzo de tantas personas —profesorado, instituciones, estudiantes y profesionales— ha construido un centro sólido, respetado y con una trayectoria impecable. La escuela nació en 1976 como Escuela Femenina de ATS en el Hospital de Beneficencia de la Diputación de Ávila, y fue inaugurada por Amparo Illana, esposa de Adolfo Suárez. Conservo incluso fotografías y recortes de prensa de aquel día, que muestran la ilusión con la que arrancó este proyecto.
Aquellos inicios fueron humildes, con instalaciones más limitadas y una vinculación académica muy estrecha con la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca. Sin embargo, desde el primer momento existió un compromiso firme con la formación y con la idea de ofrecer una enfermería cercana, humana y preparada para responder a las necesidades sanitarias de cada época. Esa visión, que nació en los pasillos de aquel hospital de beneficencia, sigue guiándonos hoy.
En sus primeros años, la escuela estaba dirigida solo a mujeres. ¿Cómo ha evolucionado desde entonces hasta convertirse en el centro que es hoy?
La evolución ha sido profunda y muy enriquecedora. En 1978 la escuela se convirtió en mixta, un paso fundamental para abrir la profesión y adaptarnos a los cambios sociales del momento. Un año después ya funcionábamos como extensión universitaria de la Escuela de Enfermería de Salamanca, lo que permitió incorporar una dimensión académica mucho más sólida.
En 1996 dimos otro salto: pasamos a ser Escuela Universitaria adscrita a la Universidad de Salamanca, fortaleciendo aún más nuestro compromiso académico. Y finalmente, en 2010 comenzamos a impartir el Grado en Enfermería, un hito que profesionalizó totalmente los estudios y los situó al nivel europeo.
Hoy somos un centro moderno, con profesorado altamente preparado, instalaciones actualizadas y una comunidad estudiantil diversa y comprometida. Hemos pasado de una escuela pequeña y femenina a un centro universitario plenamente integrado en el sistema europeo de educación superior.
¿Cuáles han sido los principales cambios en la metodología docente y en la formación práctica de los estudiantes durante estas cinco décadas?
Los cambios han sido radicales. En los primeros años, la metodología se basaba casi exclusivamente en clases magistrales impartidas por médicos, y las prácticas se realizaban bajo una tutela muy estricta y con un enfoque más memorístico que reflexivo. La relación entre teoría y práctica era más rígida.
Hoy, en cambio, la enseñanza es participativa y centrada en el estudiante. Hemos incorporado aulas invertidas, debates, simulación clínica, autoaprendizaje y el uso constante de nuevas tecnologías. El profesorado es mayoritariamente enfermero, lo que ha permitido consolidar una formación mucho más ajustada a la realidad profesional de la enfermería contemporánea.
En cuanto a la práctica clínica, las valoraciones de los propios estudiantes son excelentes. Realizan sus prácticas en el sistema público de salud y adquieren una autonomía progresiva, aprendiendo a trabajar de forma colaborativa, resolutiva y ética. Esta evolución metodológica nos ha permitido formar profesionales críticos, competentes y preparados para integrarse en entornos sanitarios complejos.
La escuela recibe cada año una gran demanda de estudiantes. ¿Qué factores cree que explican este interés y prestigio?
Nuestro centro es el título más demandado del campus de Ávila y el tercero de toda la Universidad de Salamanca, con entre 4.400 y 4.500 solicitudes de preinscripción cada curso. Este interés se explica por varios motivos.
En primer lugar, por el tamaño reducido de los grupos: admitimos 50 estudiantes por curso, lo que garantiza un trato cercano y una formación personalizada. En segundo lugar, por la excelente calidad del profesorado y por un modelo docente que combina rigor académico con valores esenciales de la profesión: la empatía, la responsabilidad, la vocación de servicio y el compromiso humano.
Además, nuestros estudiantes obtienen resultados sobresalientes en oposiciones, en pruebas selectivas y en premios de investigación, algo que demuestra la eficacia del proyecto educativo. La reputación que han construido nuestras antiguas alumnas y alumnos, dentro y fuera de España, también contribuye enormemente a este prestigio.
¿Cómo describiría el perfil del estudiante de enfermería actual y qué retos afronta hoy la Escuela, tanto a nivel académico como profesional?
El estudiante actual es más autónomo, tecnológico y participativo. Llega con una visión amplia del mundo, con conciencia social y con el deseo de formarse en una profesión que ha demostrado ser esencial en momentos críticos como la pandemia. Además, la internacionalización de la enfermería ha ampliado horizontes: muchos de nuestros titulados trabajan en países como Suiza, Australia, Reino Unido, Francia, Italia, Bélgica, Canadá, Noruega, China o Emiratos Árabes.
Los retos principales están en seguir avanzando. La profesión vive un momento apasionante: tenemos grado, especialidades, práctica avanzada, másteres y doctorado. Nuestro objetivo ahora es consolidar y ampliar la oferta de posgrado. Ya trabajamos en un Máster de Enfermería y Salud Escolar, muy demandado ante la necesidad creciente de enfermeras escolares en los centros educativos.
Académicamente, debemos seguir incorporando tecnologías, metodologías activas y nuevas competencias. Y profesionalmente, el reto es preparar a nuestros estudiantes para un sistema sanitario en transformación continua, donde la enfermería tiene un papel cada vez más central.
¿Cómo tienen previsto celebrar este 50º aniversario y qué mensaje le gustaría dirigir a quienes han pasado por la escuela?
Estamos preparando una celebración muy especial. Queremos organizar un gran encuentro que reúna a instituciones, profesorado —tanto el actual como el ya jubilado— y a todas las personas que se han formado en estas aulas. La Universidad de Salamanca nos está ayudando a localizar a las cerca de 3.000 profesionales que han pasado por nuestro centro, repartidas por toda España y por numerosos países.
El evento incluirá un acto institucional de reconocimiento a la Diputación y a la Universidad, una comida de hermandad, música, un desfile de los diferentes uniformes históricos de la enfermería y una muestra final sobre innovación digital e inteligencia artificial aplicada a la salud. Aún estamos cerrando la fecha exacta, entre mayo y septiembre.
Mi mensaje para todas ellas y ellos es de profundo agradecimiento. Me gustaría que llenaran el salón de actos en este aniversario, que celebremos juntos esta historia y que se sientan orgullosos de haber formado parte de esta gran familia. Estoy convencida de que será un día inolvidable.
