“Los enfermeros y enfermeras investigadores debemos ver al niño y adolescente en todas las facetas que influyen en su salud” 


David López Veneros, que inaugurará Invescol 2027 en León, defiende mirar a la persona en su conjunto, alerta de que las pantallas están aislando a los adolescentes y reivindica la enfermería como vínculo entre profesionales, pacientes y familias. Estudió Enfermería en Ávila, su ciudad, donde ejerció, y también trabajó en centros de salud de la provincia, además de las prisiones de Topas y Brieva. Después llegaron Londres, un máster en Nueva York, años de investigación en diabetes y salud cardiovascular y un doctorado; hoy cursa un posdoctorado en medicina integrativa en la Escuela de Medicina de Harvard, en Boston. 

  • Para quien no conozca tu trayectoria: eres abulense y estudiaste en la Escuela de Enfermería de Ávila. ¿Qué recuerdas de aquella época y por qué elegiste Enfermería?

Hace ya unos cuantos años, pero estudiar en Ávila fue una experiencia fantástica. Empecé Enfermería porque antes había estado vinculado a una ONG con la que tuve la oportunidad de viajar a Perú muy joven. Allí pasamos tiempo en aldeas de los Andes con personas locales que ellos llaman promotores de salud.

Era un buen trabajo de educación para la salud, y me ayudó a ver qué quería hacer: estaba muy involucrado en ayudar a la gente. Además, al ser de Ávila, tuve la suerte de que la Escuela Universitaria de Enfermería estuviera allí; aunque forma parte de la Universidad de Salamanca, no tuve que mudarme a Salamanca.

Allí empezó todo, en el Hospital de Sonsoles, en el Hospital Provincial y en los centros de salud de Ávila capital, y después trabajé en centros de salud al sur de la provincia.

  • También has trabajado como enfermero en prisiones de Castilla y León. ¿Qué tal fue esa experiencia?

Fue una experiencia elegida por mí. Estaba trabajando en centros de salud, pero se abrió la oportunidad y trabajé unos meses en la prisión de Topas, en Salamanca, y algo menos en la de Brieva, en Ávila.

Fue muy interesante ver las necesidades de las personas en un entorno completamente diferente, con todos los retos que existen ahí. Y, sobre todo, ver a las personas como seres humanos, más allá de lo que pudieran haber hecho o no, con las necesidades que tenían, y tratarlas como tal. Me ayudó realmente a tener menos prejuicios y a no olvidarme de que todos somos personas.

  • Más tarde diste el salto a la investigación, un cambio de rumbo considerable. ¿Cómo se produjo?

No fue un camino en una línea recta. Antes de dedicarme a la investigación me fui a vivir a Londres, donde trabajé en hospitales y como enfermero escolar. Allí teníamos que pesar y medir a todos los alumnos para un plan del Gobierno sobre obesidad infantil, y eso me despertó el gusanillo de investigar.

Después decidí venirme a Nueva York a estudiar un máster en Educación para la Salud, y empecé a tener contacto con grupos que estaban realizando investigaciones con pacientes con diabetes. De ahí pasé a un estudio en la Universidad de Columbia y al Centro para la Salud de la Conducta Cardiovascular, donde he trabajado bastantes años. Luego vino el doctorado y aquí sigo desarrollando mi trabajo. 

  • Hoy trabajas en un campo poco habitual en la formación enfermera. ¿En qué consiste la medicina integrativa y cuál es tu labor en ella?

Ahora mismo estoy haciendo un posdoctorado en la Escuela de Medicina de Harvard, en Boston, en medicina integrativa. Es un tipo de medicina muy centrada en la persona y en todos los aspectos relacionados con su salud: el físico, el psicológico, el social e incluso el espiritual o el de sus creencias.

El centro en el que desarrollo mi trabajo, y en el que sigo aprendiendo, trata de integrar – con base a la evidencia científica – varios tipos de terapias que ayudan a la persona a mejorar su salud teniendo en cuenta todas estas dimensiones. Por ejemplo, hay varios estudios que están desarrollando un tipo de meditación, el mindfulness, para pacientes que han sufrido un infarto de miocardio u otros tipos de síndrome coronario agudo.

La idea es ver si hay una manera de reducir el miedo y el estrés que experimentan después de tener un infarto, y así mejorar su salud.

  • ¿Cómo conectamos todo lo que estás aprendiendo con Invescol y qué puedes aportar al congreso?

En general, el sistema que tenemos en medicina es muy bueno y ha ayudado a salvar muchísimas vidas, pero suele estar bastante dividido en compartimentos. Se ve al paciente, al adolescente o a la persona que está creciendo desde un punto de vista determinado. Se está intentando abrirlo más, pero incluso la investigación suele centrarse en una sola dimensión. Cuando cualquier persona, desde niño y especialmente en la adolescencia, se está desarrollando y descubriendo el mundo, hay muchos aspectos que afectan a su salud presente y futura. Debemos tenerlos en cuenta: no solo el físico, también el psicológico, el emocional, el social y, como decía antes, sus creencias.

En general, el sistema que tenemos en medicina es muy bueno y ha ayudado a salvar muchísimas vidas, pero suele estar bastante dividido en compartimentos. Se ve al paciente, al adolescente o a la persona que está creciendo desde un punto de vista determinado. Se está intentando abrirlo más, pero incluso la investigación suele centrarse en una sola dimensión. Cuando cualquier persona, desde niño y especialmente en la adolescencia, se está desarrollando y descubriendo el mundo, hay muchos aspectos que afectan a su salud presente y futura. Debemos tenerlos en cuenta: no solo el físico, también el psicológico, el emocional, el social y, como decía antes, sus creencias.

Creo que lo que más tenemos que tener en cuenta ahora es que los adolescentes viven una época de muchos cambios. El mundo está cambiando muy rápidamente con las nuevas tecnologías y las pantallas, que por una parte nos abren al mundo, pero por otra nos están cerrando. Y en un momento tan importante, en el que están descubriendo el mundo, nos estamos dando cuenta de que les está llevando a cerrarse más en lugar de abrirse.

Tienen menos contacto cara a cara con otras personas y pasan menos tiempo en la calle, haciendo deporte o hablando con otros. Con lo importante que es la conexión social para la salud mental y física, además de la gran relevancia del ejercicio físico.

Por ejemplo, en algunos lugares, están intentando que los niños pasen más tiempo en la calle, y hasta están cambiando políticas para que lo hagan, especialmente en la escuela. Eso no solo puede mejorar el ejercicio que hacen, y con ello su salud cardiovascular en el futuro, sino también la vista. Se está viendo que la falta de luz solar, de pasar tiempo al aire libre, puede ser una de las razones de la miopía, aunque los mecanismos no están del todo claros.

Son muchos los aspectos del mundo actual y los retos que tienen los niños y los adolescentes. Por eso creo que es muy importante, en estas jornadas y en general, que los investigadores veamos al niño, al adolescente y a la persona con todas las facetas que influyen en su salud. Yo siempre me he interesado por la persona en su conjunto: en este caso, por los niños y adolescentes, por todo lo que les afecta y, por supuesto, por sus familias, que son una parte importante de la salud de los jóvenes.

  • La Enfermería juega un papel fundamental en la “conexión” ¿Y qué papel juega la enfermería en todo esto? ¿Qué podéis aportar los enfermeros a la salud de niños y adolescentes?

Creo que la enfermería tiene un papel realmente fundamental de conexión. Los enfermeros y las enfermeras conectamos con diferentes ramas de la medicina y de la salud, y además somos capaces de conectar con el paciente, con la persona que tenemos delante y con su familia. Conocemos más de su vida porque tenemos más contacto, y los pacientes sienten más cercanía con nosotros.

Por eso somos quienes podemos ver mejor sus necesidades y hablar con profesionales de otras ramas: qué necesidades estamos detectando, cómo conectarlas y qué estudios hacen falta para aprender más sobre ellas. En investigación, la enfermería está además súper valorada aquí, en Estados Unidos.

Vemos al paciente en facetas y circunstancias diferentes, muchas veces en lo bueno y en lo malo, y la conexión que se establece es más intensa. No vemos solo si necesita una medicina o si le duele una muela, sino qué le ha pasado, cómo está psicológicamente, qué pasa con sus padres y cómo se relaciona con ellos, o si tiene algún problema en la escuela o con los amigos.

Por eso creo que la enfermería, y las enfermeras y enfermeros que además investigan, pueden ser el vínculo para ver y conectar muchas de las facetas de estos niños y adolescentes. Pueden ayudar a descubrir patrones, lo que debemos tener en cuenta y los problemas de salud física o psicológica que puedan tener, y de qué manera abordarlos para mejorar realmente su salud.

  • Has señalado que en Estados Unidos la Enfermería goza de un gran reconocimiento. ¿Qué diferencias percibes respecto a España?

En general, sí. Aquí la enfermería es la profesión en la que más confía la población: en los últimos estudios que se han hecho, creo que aparecía como la número uno. También hay diferencias en cómo está estructurada, porque existen varios niveles: además del doctorado de investigación en enfermería, que también hay en España, existe un doctorado más clínico, con más autonomía de la que se puede tener en España.

En investigación, además, está muy bien considerada. Siempre he trabajado en equipos con médicos de diferentes especialidades, psicólogos y otros profesionales, y he visto que ellos saben que nosotros conocemos a los pacientes mejor que casi todos los demás profesionales de la salud.

Saben que, cuando se diseña un estudio, somos los que mejor conocemos lo que va a funcionar: cuándo acercarnos al paciente y cuándo no, cuándo tener en cuenta a la familia y el resto de factores. Por eso aquí se valora tanto a las enfermeras y enfermeros investigadores: ayudan a desarrollar estudios más efectivos y centrados en el paciente.

  • Una última pregunta: eres un castellanoleonés que vuelve a su tierra para inaugurar un congreso ante tantos compañeros. ¿Qué significa para ti abrir Invescol 2027 en León?

Me hace mucha ilusión regresar a España, y específicamente a Castilla y León, después de tantos años trabajando fuera, desarrollando nuevas habilidades y aprendiendo cosas nuevas. Quiero ver cómo están las cosas allí y aprender también, porque por las últimas experiencias y conversaciones que he tenido he podido observar que la enfermería ha avanzado mucho desde que me fui.

Y tengo muchas ganas de intercambiar: traer lo que he aprendido fuera, conocer más y trabajar juntos en el ámbito de la enfermería y de la investigación. Estoy realmente ilusionado de estar en León con todos los profesionales de Castilla y León y del resto de España para compartir conocimiento, avanzar e incluso crear nuevas conexiones para tal vez poder colaborar en proyectos en el futuro.


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